Acrílico s/lienzo, 46 x 65 cm 2011. “Poema XLVIII” Del libro “Poemas sin nombre” Dulce María Loinaz. Tú me hablabas, pero yo no sabía desde donde. Y sentía tu voz, tu misma voz fluyente y cálida, un poco ronca, a veces, por la emoción que se te apretaba en la garganta…Tú me hablabas, pero yo no sabía desde donde, ni distinguía tus palabras; solo percibía tu voz naciendo, como la noche, de todos los puntos del paisaje. Y tú voz era una ola tibia que me envolvía, poco a poco primero con blandura de marea alucinada por la luna, y arrebatadora después, con sacudidas de tormenta que se infla por el horizonte. Era tu voz otra vez- ¡y cuando no fue tu voz!...- la que yo sentía no solo en mis oídos, sino en la misma carne, como ola de agua, de fuego, como ola espesa que avanzaba creciendo… Era tu voz, fantasma de mi oído, sabor recóndito y constante de todas las músicas, de todas las palabras, de todas las voces que han sonado en mi vida después de ella; era tu voz, tu misma ...